Wednesday, August 23, 2017

DÍA DE ERNEST HEMINGWAY EN MIAMI




La noticia no puede pasar inadvertida para un hemingwayano; pasa el tiempo, los años, los inviernos, los huracanes y Ernest sigue estando vivo. No lo digo yo, desde un país lejano a los vientos alisios; lo confirma la memoria, el recuerdo, la sana costumbre. Se festejan en el mundo tantos días y hechos que, de pronto, uno pierde dimensión sobre los acontecimientos y, cuando algo significativo aparece, es momento de festejarlo.




En la ciudad de Miami, a partir de este año, se festeja el 21 de julio el DÍA DE ERNEST HEMINGWAY. El alcalde de esa ciudad, Tomás Regalado, proclamó ese día y coronó a Miami como la primer ciudad de Estados Unidos en realizar este homenaje al escritor norteamericano.



El proyecto certificaba la solicitud presentada por la Academia Norteamericana de Literatura Moderna (ANLM), cuyos miembros trabajaron incansablemente para llegar a esta instancia. La tarea emprendida por Rosa Lía de la Soledad, Alfredo Ballester y Mery Larrinua, entre otros, permite a las nuevas generaciones conocer aún más al autor y deja latente el prestigio de uno de los mayores escritores del siglo XX.

HOMENAJE A ERNEST M. HEMINGWAY.
"Dios de Bronce de la Literatura Norteamericana"
A todos nuestros amigos de Facebook, especialmente aquellos seguidores de la Academia Norteamericana de Literatura Moderna desde el estado de New Jersey.
Es para nosotros un enorme placer, saludar l Alcalde de la Ciudad de Miami, Mayor Tomas Regalado, a su asistente el señor Eric Duran y a todos los que intervinieron e hicieron posible la petición hecha en días atrás por nuestra directiva del Capitulo Central, sede en el estado de NJ, por nuestro Embajador Cultural en Miami, señor Alfredo Ballester estudioso de la vida de Ernest M. Hemingway y a directiva del Capitulo Florida presidida por la señora Mery Larinua los cuales firmamos y solicitamos que el día 21 de Julio fuese señalado como “EL DIA DE ERNEST M. HEMINGWAY”
Fuimos escuchados y complacidos en este hermoso acto histórico de parte de la alcaldía de Miami, y en el día Viernes 18 de los corrientes, fuimos recibidos por el señor Tomas Regalado el cual nos ha entregado esta proclama la que, estaremos llevando en el mes de Noviembre hasta la casa-museo del coloso de la Literatura Moderna, ganador del premio Nobel de literatura y Pulitzer de periodismo, como precursor de obras literarias que han pasado a ser clásicas en la historia de la Literatura.
Además de nuestro agradecimiento, nosotros, los mencionados anteriormente, nos sentimos muy comprometidos a hacer válido este homenaje póstumo que nuestra Academia ha sido depositaria de esta confianza que la ciudad de Miami, pone en nuestras manos, con certeza de que sabremos responder, con nuestra constancia y nuestro entusiasmo, con nuestra seriedad y respeto a las letras, llevando a la sociedad literaria de la ciudad de Miami, nuestros objetivos académicos honrando y recordando a nuestros poetas, a nuestros escritores, casi olvidados, de Hispanoamérica. Entregando la oportunidad, gratuitamente de nuestros eventos culturales, de nuestros seminarios y de nuestra dedicación para todos y cada uno de aquellos que lo solicitan.
Gracias a todos, gracias por este honor que se nos ha concedido, gracias al Mayor Regalado y sobre todo gracias a la ciudad de Miami por esta acogida a nuestra Academia Norteamericana de Literatura Moderna y sus miembros y directores.
Atentamente,
Rosa Lía de la Soledad
Presidenta ANLM


Tuesday, August 08, 2017

EL VIEJO Y EL MAR A LA CHILENA







Me llega la invitación y estoy a punto de decir que sí pero miro mi agenda y debo decir que no. Cardiólogo, oculista, dermatólogo...en fin... un viejo de mierda...oh, no tanto; bien podría suspender los turnos y volar hasta Santiago para no perder un instante de esta recreación de El viejo y el mar.

La gacetilla dice entre otras cosas: Humor, fantasía y elementos de la identidad local es la combinación que ofrecerá a contar de su estreno la obra Viejo Santiago pescador”, adaptación del clásico “El Viejo y el Mar” del afamado escritor estadounidense, Ernest Hemingway, que hizo el director Carlos Huaico (“Por sospecha”).







Es una fábula para grandes que puede ver toda la familia, aportando a la idea de que la gente no envejece: la gente tiene la edad del viento”, señala el actor que cuenta la historia de un viejo pescador de La Boca (en la desembocadura del río Rapel) que, para eliminar su mala racha, decide ir en búsqueda del mítico Pez Espada protagonista de las más increíbles leyendas que se narran en su caleta.

Huaico señala que la obra se mueve en dos universos: uno real que muestra la cotidianidad de Santiago y otro mágico en el que transitan las criaturas marinas con las que se encuentra en su periplo.Me pareció que la décima era el lenguaje adecuado para potenciar esta teatralidad. Partimos desde la ingenuidad y eso nos permite entrar a lugares de mucha sensibilidad, lo que tiene un correlato, tanto en el dispositivo visual, como en la importancia asignada al componente musical que está conducido por Alejandro Miranda”, explica el director.





Siempre esta obra da para más. Siempre el tema del hombre y su derrota es un clásico para descubrir la capacidad de lucha que tiene el ser humano. Siempre me asombro cuando vuelvo al texto y procuro tener la mirada firme hacia el futuro. Me digo: “hombre...que ya vas para los 70… y esto recién comienza”.

La puesta en escena es protagonizada por los consagrados Jorge Rodríguez y Mario Bustos, a quienes se unen los jóvenes talentos de Rodrigo Jiménez y Christian Oyarzún, lo que propicia el intercambio artístico y generacional para abordar temas como la vejez, la necesidad de alcanzar el éxito y la pasión por vivir.





En Chile pasados los 50 eres un viejo y no sirves para nada. Pensamos en cómo Hemingway, a través de esta epopeya, da sentido a una gesta de lucha con la naturaleza, para dotar de sentido a la vida: alcanzar la trascendencia. Invitamos a la gente a que no se quede en su casa, a creer en que da lo mismo la edad: si tienes un sueño debes hacer todo para cumplirlo”, propone el director.

Viejo Santiago pescador es un proyecto financiado por Fondart Regional 2017 y forma parte de una residencia de la compañía en Balmaceda Arte Joven, lugar donde se ha desarrollado el proceso creativo.

Esto se trata de cómo llegamos a ser viejos, de cómo ese exitismo que nos impone la sociedad provoca una frustración que es falsa. El viaje de este viejo es darse cuenta que lo realmente importante no es tener un premio o un reconocimiento, es simplemente vivir”, enfatizan.


Obra: “Viejo Santiago pescador”, adaptación de “El Viejo y el Mar” de Ernest Hemingway 
Director: Carlos Huaico Gárate
Cuándo: del 2 al 13 de agosto
Funciones: Miércoles a domingo, 20:30 horas
Dónde: Sala de las Artes, Centro Cultural Estación Mapocho, Plaza de la Cultura s/n, Ex Estación de Trenes, Metro Cal y Canto
Entradas: General $3.000, Reservas: viejosantiagopescador@gmail.com, o al teléfono: +562 2787 000



Monday, June 19, 2017

DE CUBA EN CUBA





Acaba de finalizar en La Habana el decimosexto Coloquio Internacional Ernest Hemingway. Este nuevo ciclo bianual que se desarrolló entre el 15 y 18 de junio, tuvo la visita de 26 notables escritores e investigadores de países como Estados Unidos, España, Italia, Japón, Francia y Argentina. El cónclave se dedicó en esta edición a los aniversarios 80 y 65 de la publicación de los títulos Tener y no tener  y El viejo y el mar, respectivamente, así como al 55 de la fundación del Museo Ernest Hemingway. En el evento también se rindió homenaje al escritor cubano Enrique Cirules, recientemente fallecido, con la presentación de varios de sus títulos relacionados con el célebre escritor norteamericano, entre ellos Hemingway, ese desconocido.


Dos presencias cautivaron a los participantes, la mítica Valerie Hemingway,  encargada de abrir las jornadas y Douglas Edward Laprade, quien a propósito del anuncio del presidente estadounidense Donald Trump de que cancelará totalmente el acuerdo de la administración anterior sobre Cuba, insistió en que con Hemingway 'trascendemos estos bloqueos políticos y diplomáticos'. 

En declaraciones a la prensa, LaPrade, quien se desempeña como profesor en la Universidad de Texas Valle del Río Grande, explicó que el coloquio es de suma importancia porque a veces se piensa en la literatura como un arte decorativo u ornamental, en tanto él la estima como la voz y alma de un pueblo.


El académico señaló que los discursos de los políticos tienen sus altibajos y cambian cada cuatro años, en tanto las novelas de Hemingway son eternas: 'un libro suyo es un pasaporte entre Estados Unidos y Cuba, el lector de Hemingway es un ciudadano de los dos países, porque él mismo se consideraba un cubano más, tanto como norteamericano.'


Por su parte, Valerie Hemingway, secretaria personal del escritor y esposa de su hijo menor, dijo conocer a muchos estadounidenses que aman la posibilidad de poder visitar Cuba, de ahí que tenga la certeza de que la mayoría de ellos estarán realmente enojados con un retroceso en las normalización de las relaciones.
Valerie, enfatizó en que este tipo de eventos ayudaría a los estadounidenses a conocer Cuba. Muy cercana al autor en sus últimos años de vida, Valerie significó que a pesar de que viajó mucho, Hemingway escogió a Cuba como su único hogar; amó el país y su gente precisamente porque aquí encontró el lugar donde podía trabajar, donde podía escribir con facilidad en tanto el pueblo cubano era muy respetuoso.
"Creo que si el presidente Trump da marcha atrás en las relaciones, estará de verdad desfavoreciendo a su país", sostuvo Valerie Hemingway, para quien un retroceso en el deshielo es "una tragedia" porque impediría a sus conciudadanos conocer "este maravilloso paraíso" y a su "amistoso e inteligente" pueblo.
Además, aseguró que desde que se restablecieron las relaciones bilaterales hace dos años y medio, la Universidad de Montana, el estado en que ella reside, envía estudiantes cada año a la isla.
Con todo, precisó que su célebre suegro, que vivió dos décadas en la isla, nunca quiso involucrarse en la política cubana. En 1960, tras el triunfo de la revolución liderada por Fidel Castro, Hemingway declaró que había visto ya "muchos regímenes en Cuba" sin que ello interfiriera en su dedicación a la escritura.






"Lo que él amaba de Cuba es que podía simplemente dedicarse a escribir, a disfrutar del deporte, de sus amigos... Trataba de mantenerse alejado de la política diaria", refirió la nuera del literato.
Obviamente no coincido con Valerie en muchos aspectos, creo que su mirada es sesgada y hasta diría comprometida. A Ernest lo obligaron a salir de Cuba bajo amenaza de muerte porque precisamente era un rebelde del sistema que en Cuba logró cierta tranquilidad. Apoyó la Revolución, no me cabe duda, y por ello el Imperio quiso que se fuera de la isla; nadie deja su casa de un día para otro. 
La fiesta terminó y sigue la fiesta.











Friday, May 19, 2017

Vivir y sobrevivir


John Hemingway y Kristina Efrémova contentos en Key West con este nuevo desafío para la familia. Un slogan impactante: Vivir una vida que te sobrevivirá. Nada mejor que brindar y augurar los mejores momentos de felicidad. Salud, amigos.


Monday, May 15, 2017

MURAKAMI y HEMINGWAY

Haruki Murakami tiene un público que lo admira y otro que lo detesta. Es sabido que año tras año, cuando se habla del Nobel, siempre aparece su nombre. En su reciente libro el escritor traza una línea crítica muy profunda donde desnuda lo que la mayoría de los escritores sabemos: nadie quiere a nadie. Pero en boca de un autor como Murakami toma otra significación: "De vez en cuando llegan a mis oídos historias de amistad entre escritores. Entonces no puedo evitar pensar que solo se trata de cuentos chinos. Tal vez ocurra durante un tiempo, pero no creo que una amistad verdadera entre personas así pueda durar mucho tiempo. En esencia, los escritores somos seres egoístas y competitivos. Una fuerte rivalidad nos espolea día y noche. Si se reúne un grupo de escritores, seguro que se dan más casos de antipatía que de lo contrario. He vivido varias experiencias en este sentido". ¿Acaso esta afirmación no es cierta?. Siempre la rivalidad está como punta de lanza y todos lo sabemos aunque nos hagamos los tontos. La hipocresía parece ser una virtud y la falsedad una condición que no tiene precio.
Vuelvo a otro pasaje de su libro: "Escribir una novela no es tan difícil. Tampoco escribir una buena novela. No digo que sea fácil, pero, desde luego, no es algo imposible. Sin embargo, hacerlo durante mucho tiempo, sí. No todo el mundo es apto porque son necesarias esas cualidades de las que he estado hablando antes. Tal vez sea algo muy distinto a eso que llamamos "talento". Y aquí viene la historia con Hemingway. Cierta crítica dice que Murakami intenta en sus textos una asociación entre Hemingway y Kafka. Yo no me atrevería a tanto. El japonés tiene mucho respeto por Hemingway, y eso se advierte porque una y otra vez recurre a Ernest. Dice Haruki: "Por encima de cualquier otra cosa, lo que quiero transmitir es que para un escritor lo más importante es su capacidad individual" y esto cierra su valoración sobre Hemingway. Murakami nos señala ese concepto al que personalmente me aferro desde que perfilé este espacio. Más allá de toda crítica, el meollo de la cuestión es esa capacidad la que motoriza el desarrollo de una obra que perdura y concentra la vitalidad de un lenguaje propio.
Ahora un poco más de Murakami y Hemingway.
"Me parece que cuando uno empieza a escribir y no tiene claro sobre qué hacerlo, cuesta mucho arrancar el motor, pero en cuanto el vehículo avanza las cosas resultan mucho más fáciles. Uno no tiene nada sobre lo que escribir, de acuerdo. Planteado de otro modo significa que puede escribir con total libertad sobre lo que le plazca. Aunque el material que tenemos entre manos sea ligero, limitado, una vez bien combinado y sazonado con ese poco de magia, nos permitirá levantar una historia hasta donde queramos. Si llegamos a dominar ese empeño y no perdemos de vista una sana ambición, podremos estructurar algo con peso y profundidad hasta extremos sorprendentes.
En el lado contrario, los escritores que empiezan desde el primer momento a trabajar con materiales muy pesados tienen tendencia a dejarse arrastrar por ese peso, aunque no les sucede a todos, obviamente. Por ejemplo, los autores que empezaron a escribir sobre sus experiencias vitales en la guerra, una vez que cubren ese período desde distintos ángulos y perspectivas, a menudo terminan por bloquearse y son incapaces de encontrar temas nuevos. De igual manera, se da el caso opuesto, en el que determinados autores dan un golpe de timón radical, abordan temas nuevos y crecen como escritores. Otros, por desgracia, son incapaces de cambiar el rumbo y pierden fuelle poco a poco.


Ernest Hemingway es, sin duda, uno de los autores más influyentes del siglo xx y podría afirmarse casi con el consenso de todos que sus mejores obras fueron las primeras. Siento especial devoción por sus dos primeras novelas largas, "Fiesta" y "Adiós a las armas", y por los relatos de "Nick Adams". De todas ellas se desprende una energía que a mí, personalmente, me corta la respiración. Sin embargo, obras posteriores suyas, aunque siguen siendo las de un autor excelente, flaquean en potencia y sus frases dejan de golpear con la misma viveza que al principio. Supongo que en parte se debe a que Hemingway era ese tipo de escritor que escribe movido por la fuerza inherente de los materiales que maneja. Quizá por eso se implicó tanto en los conflictos sobre los que escribía (la primera guerra mundial, la Guerra Civil española, la segunda guerra mundial), por eso se construyó una casa en África o, por eso mismo, se sumergió en el mundo de la tauromaquía. En mi opinión, necesitaba de constantes estímulos externos. Es fácil que una vida así se convierta en leyenda, pero, por pura lógica, a medida que pasan los años el dinamismo que ofrece la experiencia disminuye sin cesar. Aunque la verdadera razón solo la conoció él, a lo mejor por eso se refugió en el alcohol y terminó por suicidarse en el apogeo de su fama pocos años después de haber recibido el Premio Nobel en 1954."

Fragmento del libro "De qué hablo cuando hablo de escribir",Tusquets Editores,2017

Tuesday, April 25, 2017

TOVARICH HEMINGWAY



Un libro desvela en Estados Unidos la errática colaboración de Ernest Hemingway con los servicios secretos de la Unión Soviética, sus fantasías de espía y hombre de acción durante la Guerra Mundial y el pánico que sintió cuando la Caza de Brujas cayó sobre sus colegas en los años 50.


Writer, sailor, soldier, spyes el título que Nicholas Reynolds le ha puesto a su libro sobre la carrera de espía de Ernest Hemingway al servicio de la Unión Soviética. Y vaya frase tan buena: su melodía sincopada remite a Tinker, taylor, soldier, spy, el nombre en inglés deEl topo, de John Le Carré.

Así, Reynolds parece decir que Smiley, el agente inglés de la novela, es el reflejo en negativo de este Papa espía.

En las novelas de Le Carré, Smiley intercambiaba golpes a ciegas contra Karla, su némesis soviética: cada uno estaba empeñado en encontrar la única debilidad de su rival (la esposa huidiza de Smiley, la hija neurótica de Karla). En cambio, en el libro de Reynolds la gracia es descubrir que Hemingway era todo debilidades: sentimentalismo, fanfarronería, cambios de humor, impaciencia, locuacidad alcohólica...

Y, sin embargo, medio mundo pensó en el escritor como agente de información secreta.Menudo malentendido.

Durante 336 páginas (no hay aún edición española), Writer, sailor, soldier, spy se lee en clave de casi-comedia.






Luego, termina en suicidio. El pobre Hem no sabía que la vida de los espías era algo más complicada que una novela de Ian Fleming.

La noticia de la colaboración entre Hemingway y el NKVD (la posterior KGB) apareció en Rusia en 2009 y después cayó en el olvido de las anécdotas... Hasta que llegó a las manos de Reynolds, un investigador empleado hasta entonces en contar la historia de la CIA. Acopló los archivos moscovitas sobre el escritor (a menudo elusivos) con sus escritos y sus biografías y... ¿Por dónde empezar? Por España, claro. A España a la Guerra Civil, llegó Hemingway quizá secretamente becado por la Unión Soviética.

¿Quizá? No hay datos concluyentes pero se sabe que los informadores soviéticos habían puesto a Hemingway en su rádar a partir de un artículo escrito en una revista de izquierdas, New Masses. Allí, Hemingway documentaba las consecuencias del enésimo ciclón que cruzaba Florida, el estado en el que se vivía. Los pobres se habían arruinado. A los ricos ni siquiera se les había movido el  sombrero.A partir de ahí, Hemingway elevaba la crítica a una enmienda a la totalidad. El New Deal le parecía un engaño. Roosevelt, un estafador. 

En el Partido Comunista de los Estados Unidos (CPUSA) se entusiasmaron. Los libros de Hemingway aparecieron en ruso y su traductor en Moscú le invitó a viajar a la URSS.Nunca fue posible ese viaje, pero en 1937 sí que hubo ocasión de partir hacia Madrid, donde el estado paralelo soviético, instalado en el Hotel Gaylord de la calle Alfonso XI (los periodistas estaban en el Florida de Gran Vía), convirtió a Hemingway en su preferido.

Estuvieron listos los soviéticos.Como lazarillo eligieron a un cineasta holandés y comunista, Joris Ivers, que lo primero que hizo fue acompañarle al frente y, en medio del fuego, demostrarle que «tenía un par de pelotas».

Aquella era la medida definitiva del respeto que podía merecerle un hombre. Hemingway admiraba a la corte rusa que encontró en Madrid. Sólo entre ellos había un plan claro por ganar la guerra. 

Además, estaba la vanidad. Hemingway se moría por estar en el ajo. Por comer con el legendario Orlov. Por sentirse uno más en el equipo de los más hombres. Sus crónicas de la guerra, espléndidamente pagadas (un dólar por palabra), fueron quizá su primer servicio inconsciente como agente de la URSS. Lo mismo puede decirse de su famoso enfrentamiento con John Dos Passos, que buscaba a su traductor español, José Robles, desaparecido por los soviéticos. 

Hemingway le dijo a su colega y antiguo amigo que dejara de molestar a sus anfitriones. No fue amable: «Te voy a destruir».







Cuando Hem volvió a América, publicó¿Por quién doblan las campanas?, su novela sobre la Guerra Civil. Sorprendentemente, el relato sólo era en parte prosoviético. Los comunistas estadounidenses se sintieron decepcionados pero alguien en el NKDV decidió que ese sí-pero-no podía ser la coartada perfecta para un agente secreto. La persona se llamaba Jacob Golos y contactó con Hemingway en Nueva York para sondearlo. Sí, el escritor seguía simpatizando con Moscú (pese a que las noticias sobre las purgas de Stalin ya eran conocidas) y, sobre todo, se guardaba su peor desdén para las democracias liberales. Reino Unido, Francia, Estados Unidos... Nadie había movido un dedo por su querida República Española. Y sí: Hemingway estaba abierto a colaborar con Golos y sus hombres. ¿Cómo? Habría que pensarlo. Quizá podría transmitir la agenda de los comunistas a través de sus textos. O quizá podría confiarles sus opiniones como un contacto entre la gente de poder en Estados Unidos... Ya se vería.

Hemingway hubiera preferido algo de más acción. Por eso, cuando estalló la II Guerra Mundial, no quiso esperar y se inventó un nuevo empleo como agente secreto. 

Papa, por entonces, ya se había instalado en Cuba, así que se dirigió a la Embajada de Estados Unidos en La Habana y se ofreció para crear una agencia de espionaje independiente con la que vigilar a agentes proalemanes en la isla. Sobre todo, entre los emigrantes españoles de simpatías franquistas. La idea era bastante peregrina pero en la Embajada no supieron decirle que no o quizá fueran igual de poco profesionales que el escritor. Todos se pusieron a jugar a espías durante meses... al servicio de Washington y no de Moscú.

Como Hemingway no capturó a nadie, se aburrió y cambió de idea. Consiguió que la Embajada le proporcionara armas y combustible para el Pilar, su barco de pesca.
 El plan, esta vez, era vigilar y abatir submarinos alemanes que navegaran por aguas cubanas. Y aquello fue como jugar a los barquitos y no dar una. 

Martha Gellhorn, la mujer de Hemingway, le dijo que le parecía un modo ridículo de conseguir gasóleo gratis para el barco y poder salir con los amigos. Y Hem enloqueció. El mundo ardía y el hombre estaba imposible como un león enjaulado. Así que Gellhorn maniobró para conseguirle una plaza de corresponsal en el desembarco de Normandía y el camino hacia París.

En Francia, en la guerra, Hemingway fue feliz. Confraternizaba con las tropas, mediaba con los partisanos, ayudaba con los mapas y la traducción, dio algún que otro tiro y, por si fuera poco, empezó a acostarse con Mary Welsh, una corresponsal pelirroja que sería su última mujer... 





Cuando llegó a París, esperaba una medalla pero se encontró con una sanción del Ejército por extralimitarse como corresponsal. Los periodistas no podían ir por ahí haciendo el trabajo de los soldados.

Conclusión: cuando el escritor estadounidense volvió a casa, su irritación contra el sistema había crecido. Y eso le hacía anhelar que los rusos lo pusieran por fin en acción.

En cada visita de los representantes de Moscú, que las hubo durante todo ese tiempo, Hemingway insistió en su disponibilidad. Pero cada reunión acabó en un «muy bien, espera tu momento» que ponía a prueba su paciencia. 

En 1947 puso dinero para Fidel Castro y dio su opinión sobre sus planes para crear una guerrilla en la República Dominicana. Pero eso no era entrar en acción; eso era, más bien, aceptar un sablazo.

Mientras, en Estados Unidos, la Guerra Fría cayó sobre sus colegas escritores. El senador McCarthy arrasó Hollywood y Hemingway recibió alguna invitación para escribir una carta contra la Caza de Brujas. Hemingway la escribió en términos muy desafiantes... pero nunca llegó a enviarla. Tenía pavor a que su amistad con Moscú trascendiera aunque, en realidad, el FBI nunca lo tuvo en la lista negra. 
Cuando alguien le instó por segunda vez a dar un paso adelante, contestó «I am not a fucking traitor». Moscú perdió el interés.

Su siguiente libro fue el menos político de su carrera: El viejo y el mar. En Cuba, conspiró muy vagamente contra Batista.

La policía le mató a un perro para asustarle y él se asustó. Después le llegó la Revolución y también tuvo miedo de la retórica antiyanqui. Habían llegado ya el Nobel, la depresión y la decadencia física a raíz de un par de lesiones. 

Ernest Hemingway estaba ya en el camino de la paranoia y del suicidio. La paranoia de los malos espías.





Luis Alemany para El Mundo(España)

Tuesday, March 28, 2017

LA FINCA VIGÍA


En 1939, después de cubrir la Guerra Civil Española, Hemingway regresó a Cuba con un deseo: huir de los límites de la ciudad.

René Villarreal vivía en la ciudad rural de San Francisco de Paula, a media hora de La Habana, estaba jugando al béisbol cuando un sedán negro se detuvo y un hombre alto bajó del auto: Era Ernest Hemingway. Los chicos corrieron para ayudarlo y Papa los saludó a todos.

Hemingway había alquilado Finca Vigía por un año y contrató al joven René como el encargado de la casa. "Cuando éramos más jóvenes, no sabíamos cómo decir Hemingway", recuerda René. "Cuando vino su hijo de vacaciones, lo llamaba 'Papa', y así empecé yo también a llamarlo 'Papa'. "A medida que pasaba el tiempo, me llamó su hijo de Cuba", dice René. "Él tenía un gran afecto por mí, y yo también lo amaba, realmente como un padre."





René mantuvo la casa de Hemingway durante 22 años. El lugar es ahora un museo, dirigido por el gobierno cubano. Los visitantes vienen de todas partes del mundo. A pesar de que no está permitido recorrer el interior, ven las habitaciones desde el exterior a través de las ventanas, pero René me dio una mirada al interior. Me mostró los trofeos de caza mayor que cuelgan en las paredes, la mesa donde literatos y celebridades del mundo se reunieron. Me mostró el sofá de gran tamaño -Gary Cooper, un invitado frecuente, era demasiado alto para cualquier cama así que dormía allí-. René me mostró los libros de la APA. Me mostró los cuchillos de caza. Me mostró los zapatos de Papa, todavía en su bastidor. La historia dice, que los compró a propósito de un tamaño demasiado grande para una mayor comodidad. Mostró la silla favorita de Papa, la barra de bebidas al alcance de la mano.












"Se levantaba temprano. Después de hacer sus ejercicios se pesaba ", dice René. "Yo le llevarle el desayuno,tomaba una taza de té, zumo de naranja, dos tostadas y mermelada de limón." Luego escribía durante seis horas seguidas de pie, sin camisa y descalzo, sobre un pequeño trozo de piel kudu. "Era muy protector con sus cosas", recuerda René."A veces le oía decir: 'Estoy trabajando bien, he escrito la cantidad de palabras necesarias."

Pero Hemingway se quejaba a veces de su esposa Mar
ie.  Sin embargo, le gustaba tener gente alrededor y los invitaba a venir. María había construido una torre donde Papa podría escribir. Era una buena idea pero Hemingway no lo utilizó muy a menudo. "Solamente una vez", dice René. "Lo ayudé a llevar la máquina de escribir y sus manuscritos arriba y se instaló allí y creo que no más de 15 o 20 minutos más tarde Papa bajó. No puedo trabajar allí. necesito la casa". Él estaba acostumbrado a trabajar aquí, entre los gatos en el medio ambiente zumbido de la casa ".

Cuando no escribía, Hemingway salía de pesca. Su barco, Pilar, ha sido llevado hasta la finca. Después de un día en el mar, Hemingway y su capitán, Gregorio, se sentaban en su mesa de la esquina en La Terraza, con vista al mar.

"Él sabía de las cosas que hacen los peces, para que pudiera atraparlos", dice Gregorio, quien recuerda un viaje que inspiró un libro. "Cuando fuimos a la mar, encontramos el viejo y el mar. Lo encontramos a la deriva en un pequeño bote con un gran pez atado", recuerda Gregorio. "Y cuando lo fue a escribir, quería darle un nombre. Lo nombré El viejo y el mar".








Gregorio Fuentes no era un hombre de edad en el momento y tampoco lo fue Ernest Hemingway. Pero a los 60, parecía mayor de lo que era.

Posteriormente, Hemingway dejó la isla, con la esperanza de un día volver. Pero a medida que pasaba el tiempo, se hizo evidente que él nunca lo haría. Un día una carta de él llegó a la finca dirigida a René.

Mi querido son cubano:

Papá se ha quedado sin gas. No soy el mismo hombre que solía ser. Los médicos me han dado una dieta rigurosa, sin sal, sin grasa ... no tengo espíritu de la escritura, que me gustaba mucho. Y pase lo que pase, Papá siempre se acuerda de ti, así que tenga cuidado de los gatos y los perros y lo que te pedí para mí.

Así Hemingway
nos dejó y muchos de los visitantes que cada año a través de las ventanas de La Finca dicen ver a Papa terminan asombrados. Así también la leyenda crece en la imaginación de cada uno de sus fanáticos y amantes de la vida aventurera.





CBS 12 de mayo de 1999 11:24